miércoles, 5 de febrero de 2014

Me encanta La Torre Eiffel

Francia: su población alcanza algo más de los 66 millones de habitantes, es uno de los miembros más importantes de la Unión Europea, pertenece al prestigioso G8, así como también a la Zona Euro, históricamente será recordada como el país donde se hizo por primera vez la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Todo esto, que su capital es París y poco más, es lo que mi breve conocimiento, me aporta sobre Francia y los franceses.

Y para hacer esta opinión, tendría que documentarme en Internet, una vez más. Pero esta vez no me apetece, no voy a hacer una lista de las diferencias de caracteres y culturas entre nacionalidades, que es obvio que existen y que son estas las que aportan personalidad propia, y por qué no decirlo, encanto a cada país. Creo que no podemos meter al 100% de la población en el mismo saco, aunque es verdad que los tópicos no nacen de la nada. Sin embargo, pienso que la actitud del viajero, para observar y absorber la cultura del lugar que visita, es determinante para contar sus experiencias, lo dice el viejo refrán: “ Cada uno habla de la feria según como le va en ella”. Por mi parte, he visitado comunidades autónomas de nuestro país, que son polémicas en cuanto a ciertos hábitos y tradiciones, pero que yo sin embargo, nunca he percibido en mis viajes, ni en el idioma o dialecto, ni en las costumbres, y de la misma forma me ha ocurrido en países como Alemania, Francia o Inglaterra, esto me recuerda una famosa frase del escritor Mark Twain: “Viajar es fatal para el prejuicio, la intolerancia y la estrechez de mente”.

Y para finalizar, ya que me he salido del tema de los franceses, les cuento que un familiar visitó, casualmente hace unos días, un precioso pueblo situado al Norte de Francia, Hénin Beaumont, y unas de las cosas que destacó del viaje ha sido su experiencia con los deliciosos e incomparables quesos franceses, también el intenso olor que estos desprenden y que tuvo ventilar la habitación durante un largo rato. Este anecdótico y simpático comentario, me lleva a una reflexión, a los españoles todo lo de fuera nos parece mejor, pero somos grandes críticos de los ajeno.