martes, 10 de diciembre de 2013

Vendrán tiempos... distintos.

Hace unos años que sufrimos esta crisis económica, y hace un tiempo que sufrimos la crisis del miedo a protestar por nuestros derechos sociales. Vivimos en un momento en que se nos está arrebatando todo. La lista del desgarro social que estamos sufriendo, es espeluznante. Comenzando por las 400.000 familias que han sido desahuciadas, niños y ancianos en la calle. Siguiendo con los  6.000,000 de desempleados, un 22 % de la población española vive en la más absoluta pobreza. Los recortes en la sanidad pública. Recortes en educación. Pensiones congeladas. La reforma laboral, la peor y la más injusta de la democracia. La nueva imposición de tasas jurídicas, se nos complica a los pobres el derecho a la justicia. El vergonzoso robo a las arcas públicas por parte de nuestros políticos y afines (banqueros y empresarios).

Por otro lado, una de las prioridades del partido que nos gobierna, es modificar las leyes que regulan el derecho de huelga, expresión y manifestación, parece que la última victoria de la huelga de los trabajadores de la limpieza en Madrid, no ha gustado mucho a los de arriba. Estamos viviendo una situación social en continuo retroceso, y además estamos expuesto a una dictadura con derecho a voto cada cuatro años, gobernada por dos partidos políticos principales, que hicieron su agosto en los años de la transición política. 

No se exactamente cual es el motivo por el que no se enciende la chispa que provoque ese estallido social, del que hablan algunos, creo que tenemos la sensación angustiosa de que los que nos gobiernan no están en nuestro bando, ya es hora de que tomemos conciencia de esto. "La conformidad es el carcelero de la libertad y el enemigo del crecimiento." dijo John F. Kennedy. Posiblemente esperamos a que esta crisis económica, social y política termine y vuelvan los tiempos pasados. Pero eso no ocurrirá nunca, sólo hay que ver como los salarios de toda Europa están disminuyendo, para poder competir con el mercado asiático. Esos derechos que estamos perdiendo, nunca volverán y los recortes no se van a modificar, porque el modelo social está cambiando.

No vendrán tiempos mejores, vendrán tiempos distintos. Cuando dentro de unos años miremos hacia atrás, sentiremos pena, quizás rabia, ya que las verdaderas consecuencias de todo ésto las sufrirán nuestros hijos. Y pensaremos que para bien o para mal, debimos defender con más tesón y confianza nuestros derechos sociales, igual que otros en su tiempo los defendieron para nosotros. 









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